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jueves, 30 de agosto de 2012

Mecánica Popular... Cuántica (Parte I)


Parte I

Este es un blog de corte personal. Las idioteces que aquí escriba son responsabilidad mía y usted está en pleno derecho de disentir. Si es así, o si le gustó lo que leyó, no dude en dejar un comentario.

Cuando comencé a colaborar en este blog, con Adrián y otro personaje cuyo nombre ya no recuerdo, estaba en proceso de cambiar mi vida. Renuncié a mi trabajo por seguir mis intereses: la física. Ahora estoy a punto de terminar la carrera e irme al posgrado, y estoy plenamente convencido que es algo que quiero hacer de por vida. En aquellos días del arranque del blog, mis lecturas científicas se limitaban a libros de divulgación y documentales en video. No podía entender otra cosa por mi precario nivel matemático; que es el idioma de la física. Ahora tengo otras herramientas que me permiten acceder a la literatura seria y, por fin, conectar algunos puntos.

Mis opiniones respecto a la pseudo-ciencia, medicina alternativa y demás áreas del conocimiento afines no han cambiado mucho. Por el contrario, quiero pensar que ahora tengo mejores herramientas para discutir pacíficamente los porqués de cada cosa. Uno nunca deja de aprender y es lo único que lamento de que seamos perecederos (soy un completo ignorante en tantas otras cosas). Le paramos al verbo personal, para pasar al título de esta entrada bloggera: mecánica cuántica.

En esta entrada trataré de abordar lo siguiente:


  • ¿Qué es la mecánica cuántica?
  • ¿Qué es la dualidad onda partícula?
  • ¿Qué es una función de onda?
  • ¿Hasta donde llega la mecánica cuántica?
  • ¿Hay otros modelos?
  • ¿Existe la medicina/curación/terapia cuántica?


¿Qué es la mecánica cuántica?

Todo en física son modelos. Un modelo no es otra cosa que una afirmación acerca de alguna regularidad de la naturaleza. En física, esto se hace a través de las matemáticas. Éstas proveen una forma compacta de expresar y cuantificar ideas. Ejemplo. Suponga que observa la regadera de su baño y se da cuenta de lo siguiente: la cantidad de agua que sale aumenta conforme gira la llave a la izquierda (abrirla). Uno podría proponer un modelo: el flujo de agua de la regadera es directamente proporcional a la posición de la llave. Esto se puede cuantificar construyendo lo que los matemáticos llaman: relación lineal. Sin entrar en detalles, lo que uno obtiene es una fórmula matemática con un parámetro que dicta que tanto cambia el flujo conforme abrimos o cerramos la llave. En este ejemplo sencillo pudimos realizar una observación y cuantificarla usando los mecanismos típicos de la ciencia. En la física esto es posible por una sencilla razón: la naturaleza posee regularidades que pueden ser observadas. Cuando hacemos el experimento/observación, ¿Importa si aún nos queda comida en el refrigerador? ¿Si está acomodada nuestra cama? ¿Nuestro estado de ánimo? Es poco probable. Esto es muy importante al momento de realizar un modelo; hay que ser cuidadosos cuando relacionemos dos eventos. El flujo que sale de la regadera es independiente del contenido de mi refrigerador, no así de la posición de la llave.

La mecánica cuántica también es un modelo. Escrito en el lenguaje de las matemáticas. En particular: álgebra lineal, probabilidad y estadística, ecuaciones diferenciales y otras cosas con nombres intimidantes pero técnicamente admirables. Es un modelo físico que sirve para describir sistemas en la escala de lo pequeño. Y cuando digo pequeño me refiero a tamaños atómicos. Es muy difícil apreciar la diferencia de escala, cuando nosotros mismos estamos “atrapados” en una parte de ese enorme rango. Prefiero evitar las analogías por ahora. Solo sepan que el mundo cuántico es tan pequeño que nuestros sentidos no son capaces de experimentarlo de manera directa. No podemos ver un átomo, no podemos medir el movimiento de un átomo, no podemos percibir la energía de partículas individuales (es increíblemente pequeña). Todo lo que sentimos y vemos es una versión redondeada de procesos microscópicos y cuánticos. La mecánica cuántica nació en el primer cuarto del siglo 20, como una serie de intentos exitosos por explicar ciertas observaciones en la naturaleza. El tipo de observaciones a las que me refiero son bastante más técnicas que nuestra regadera del primer ejemplo. Sin embargo, no dejan de ser regularidades observables.

Entre los físicos, la mecánica cuántica ocupa una posición muy particular. Nadie sabe porqué funciona, pero todos aprecian el hecho de que cumple su cometido. La segunda mitad del siglo 20 ha visto una serie de adelantos tecnológicos gracias a la mejoría en nuestra limitada comprensión de la naturaleza. Algunos inventos macabros, como el armamento nuclear y otros no tanto, como aplicaciones electrónicas y médicas impensables en el pasado. Pasemos al hecho de que “nadie sabe porque funciona”.

Hasta bien entrado el siglo 19, el universo científico estaba compuesto por objetos con bordes rugosos, engranes y poleas que explicaban el porque de ciertas cosas. Podíamos predecir una serie de fenómenos naturales basados en suposiciones simples. Las estaciones del año, eclipses, tránsitos planetarios y hasta cosas menos obvias como máquinas térmicas (motores). Todo esto pertenece al dominio de la física clásica y se traslapa con lo que nosotros denominamos: intuición. La intuición no es más que una serie de asociaciones mentales que hacemos entre estímulos exteriores y nuestra propia experiencia. Es difícil salir de ese esquema, pero no es imposible entrenar la intuición para observar cosas que escapan a nuestras actividades habituales. Esta es la labor de un científico: observar la regularidad de la naturaleza en busca de patrones. Cuando nos aferramos al estado en el que se encuentra nuestra intuición tenemos problemas en aceptar ideas diferentes. Justo esto sucedió cuando se introdujo la hipótesis atómica (que precede a los siglos 19 y 20, pero fue esa la época de transición en nuestro pensamiento). Así, las ideas cuánticas representaron un golpe duro al universo de poleas y engranes conocido hasta ese momento. Más extrañas aún son las descripciones físicas que se hacen en mecánica cuántica, mismas que son díficiles de conectar con nuestra intuición. Lo mejor es olvidarse de lo que uno cree saber y explorar el nuevo mundo.

Como decía, en la física clásica hay esferas, poleas, cuerdas y todo tipo de objetos  a los que estamos acostumbrados. En el mundo cuántico no. En el mundo macroscópico (clásico) hay colores, olores, sabores, emociones y recuerdos. En el mundo cuántico no. En el mundo clásico las cosas se mueven de una manera que podemos observar. En el mundo cuántico no. Por último, la descripción matemática del mundo clásico coincide con nuestra intuición de objetos macroscópicos (galaxias, planetas, aviones, humanos, frutas, bolitas y palitos); en  el mundo cuántico solo existe: la función de onda. ¿Qué representa la función de onda en nuestro mundo macroscópico? Es imposible dar una respuesta concreta. Los padres de esta rama de la física dedicaron sendas horas a intensos debates al respecto. Sería ridículo de mi parte intentar dar mi opinión al respecto. Yo me uno a los agnósticos que dicen: funciona, pero nadie sabe porque. Las interpretaciones al modelo son variadas y en el currículum estándar de física se estudia una en particular: la de Copenhagen. Ésta cuenta con una serie de éxitos y problemas filosóficos que para cuestiones prácticas nos importan poco. Personalmente, no he estudiado otras interpretaciones (aún), así que me abstengo de comentar al respecto. Todo lo que aquí les platicaré está en el contexto de esa interpretación en particular.

Fue suficiente por hoy. En la siguiente entrada pasaremos a otros detalles del punto de vista cuántico y como encaja en la realidad (lo que sea que eso signifique). No dejen de comentar, aunque sea para decir: “Saludos” o “No lei tu entrada pero eres un pendejo!!!111!!exp{i2Pi}!!”.

Y como dice un tipo muy inteligente, nos vemos en el espacio entre el cero y el uno.

sábado, 30 de abril de 2011

Bioquantum - Pt. 2

Enlace a la primera parte.

Por fin pude terminar de leer el libro de Martín Peña: “El Libro de Bioquantum”. La refutación puntual de afirmaciones es inútil cuando la argumentación que las sustentan es débil. En el capítulo 5, el Profesor Peña recomienda “estudiar” las películas: Matrix, Monsters Inc., La Isla y la serie animada Dragon Ball Z (cap. 13). La industria del entretenimiento es una mala aliada. Nada distinto de utilizar un argumento juvenil, citando a algún músico como autoridad moral.

Para hacer afirmaciones como la que pego a continuación, hace falta ignorar por completo la realidad (énfasis mío en todas las citas):
“¿Quieres saber cómo desterrar enfermedades de cáncer y sida en cualquier persona? Aplicando la terapia del perdón, no hay de otra. [...] Te lo digo por experiencia; tengo documentados cientos de casos de personas que se encontraban en ‘fase terminal’, y gracias a que he aplicado en ellos esa hermosa técnica personalmente, ahora están restablecidos por completo. ¿Cómo la ves desde ahí?”

Es inmoral trivializar el estado de salud de personas con problemas reales. Nadie se enferma de cáncer por pensar negativamente y el SIDA no se originó por la represión social contra la “comunidad gay” (lo que sea que eso signifique). No se de donde viene esta necedad de pensar que la naturaleza se comporta de acuerdo a nuestras abstracciones acerca de ella. A la naturaleza no le importa si sacamos 5 en un examen, si nos dio tuberculosis o si dejamos de respirar. Los procesos biológicos son ajenos a lo que se genera dentro de nuestro cerebro; ocurren sin importar lo que opinemos. Martín Peña no tiene bases para sostener lo que afirma.

Un tema que no tiene nada de nuevo, pero ha resucitado con furia, es el paradigma de la dualidad. Posiblemente, debido las múltiples interpretaciones de teorías físicas “recientes” (como la mecánica cuántica), la escala sub-atómica se convirtió en un comodín para albergar toda especulación acerca de los porques de nuestra existencia. En corto, la dualidad de la que hablan los alternativólogos se refiere a nuestra concepción de la realidad como un compuesto de elementos independientes, en lugar de un continuo con pequeñas “arrugas”. Se dice que somos uno con el universo y todos los problemas de nuestra especie se deben a que decidimos aceptar esta separación de entidades como verdadera. Estoy de acuerdo con “somos uno con el universo”, en el sentido físico, estrictamente. Estamos hechos de los mismos materiales y los mismos materiales se observan en otros lugares del universo. Cualquier otra conclusión a partir de ese hecho es arriesgada. Quiero decir, hasta el momento sólo conocemos un planeta habitado en todo el universo*. ¿Por qué creer que reconocer nuestra conexión con la naturaleza va a librarnos de los procesos biológicos que ocurren en el planeta que habitamos? Las mutaciones genéticas también son procesos naturales; nos referimos a ellas como herencia evolutiva o cáncer dependiendo de las circunstancias. ¿Se reirán de nosotros los demás simios por tener tan poco pelo?

*Dos, si incluímos a “Blue Star”.

“[...] Vas a pensar que es una “charrita” la que te acabo de contar, pero, si estudias física nuclear o física cuántica te vas a dar cuenta de lo que estoy hablando. Por eso yo amo a los científicos, ellos no son tan ateos como los tienes catalogados, porque ¡vaya que conocen a Dios!; lo entienden mucho mejor que cualquier “religioso de hueso colorado”. [...] los verdaderos y devotos fervientes de la física, descubren en la energía el origen de la vida misma. ¿No es sorprendente? [...]¡Arriba la física cuántica!”- http://escueladebioquantum.com/Capitulo11.htm

¿Cuántos problemas encuentra usted con esta cita? Es un buen ejemplo del cuestionable estilo de este texto. Yo siempre he dicho que sólo los verdaderos escoceses saben tomar whiskey. ¡Se lo digo yo! El Sr. Peña acertó al asumir que esperaba con ansias el capítulo 16. Por razones distintas, pero al menos estamos de acuerdo en algo.

Es en este capítulo donde se discute la técnica del bioquantum. El sustento de la técnica viene provisto por una serie de anécdotas que tengo dificultad para creer. Ejemplos: Martín Peña curó la ceguera congénita de un adulto mediante una cirugía “etérica” y salvó del VIH a un señor de edad avanzada. Lamento decepcionarles, pero el bioquantum no es diferente del Reiki y un optimismo desmedido e irresponsable.

Del “Libro de Bioquantum”, capítulo 16:

“Con la palma de las manos se procede a percibir las desarmonías o presencia de seres sutiles, desde la cabeza hasta los pies del paciente, sin tocar su cuerpo físico. [...] Las posibles fracturas que dejen los seres sutiles al transmutarlos deben ser restauradas por medio de energía a través de las manos. ¿Cómo? ‘Bañando’ literalmente el lugar afectado con brillantes chorros energéticos compuestos de millones de esferitas multicolores que salen de tus manos sanadoras. Debes saber que en el momento mismo que se retira a los seres sutiles de un enfermo ya conseguiste el 50% de la curación.”

Sostengo lo que dije. Me parece inmoral que una persona afirme poseer conocimiento para abusar de la ignorancia de otros y trate de pasar fantasías infantiles por recomendaciones médicas.

El libro falló en cumplir sus promesas, independientemente de mi flaco análisis. No es un tratado de física cuántica (nada de estadística, álgebra lineal, relatividad especial o electrodinámica por ningún lado). Tampoco es un libro de medicina; el negacionismo del SIDA es una frontera superada. Es un mal libro de “teoría del new age” (demasiadas inconsistencias y vaguedad en la definición de términos). Tampoco es un libro de auto-ayuda: en el caminar del bioquantum uno debe participar con seres superiores (para eventualmente convertirse en uno). ¿Qué será? Sólo Martín Peña conoce la respuesta.

¿Cosas positivas? "El Libro de Bioquantum" es gratis. Bien por usted, Martín.

jueves, 3 de febrero de 2011

Bioquantum - Pt. I

Pueden encontar el libro y más información al respecto en este sitio: http://escueladebioquantum.com/

Si les apetece el tema, en esta otra entrada pueden leer porque creemos que mezclar medicina y mecánica cuántica es nada más que ridículo.

Reseña del libro: “El libro de bioquantum”

A continuación presento mi opinión respecto a los primeros 4 capítulos del libro: “El libro de bioquantum”. El libro no parece cumplir las promesas de portada (“tratado de física cuántica”) y se parece a un texto de auto-motivación (El Secreto, Caldo de Pollo para el Alma y demás clásicos de la literatura terrestre).

La parte 2 dependerá de los comentarios que reciba ésta. El libro es algo tedioso y el estilo cansa después de algunos capítulos. Pero cuenten con el resto de la historia; si alguien muestra algún tipo remoto de interés.

Capítulo 1: Rasgando el velo del misterio

El capítulo es introductorio y gira en torno a una sola premisa: tú eres alguien importante.

Tengo mis reservas en cuanto a considerar al ser humano como algo relevante para la naturaleza. Creo que el hecho de que nos creamos importantes es otro vestigio evolutivo útil para nuestra supervivencia en algún momento de nuestra historia como especie. La tasa de mortalidad humana continúa siendo del 100%. Puede ser una píldora difícil de tragar; pero es la realidad: no somos especiales.

El capítulo, en mi opinión, construye un muñeco de paja en los primeros párrafos al que golpea ferozmente en las líneas subsecuentes con mensajes de superación personal. La intención parece clara: convencer al lector de que está en el lugar apropiado. Las promesas son interesantes (énfasis mío): “Podrás llamar a esto que te ofrezco investigación psicológica, psíquica, antropológica, o hasta espiritual; pero es bueno que sepas que es un trabajo científico que me llevó años recopilarlo y contiene mucho de física cuántica, medicina alternativa, autoconocimiento integral y otras cosas más.” Veremos.

Capítulo 2: No eres el cuerpo físico

Procuro mantener la mente abierta leyendo cosas de este tipo; pero me cuesta creer en anécdotas personales como las dos que narra el Sr. Peña en este capítulo. En breve, las dos experiencias van como sigue:

A los 5 años, Martín tuvo una experiencia extracorporal, donde su “verdadero” cuerpo dejó por momentos su nave o cuerpo físico. Me sorprendé el detalle de la narración; existe gente con ese tipo de memoria. Admirable. Esta anécdota funciona como auto-contestación para el hombre de paja de las primeras líneas (falacia que alude a un lector ficticio y mal informado).

La siguiente anécdota me dejó con la boca abierta. El Sr. Martín Peña dice pertenecer a una planeta llamado “Blue Star”; lugar al que fue llevado por un ente fantástico, equiparable a las fábulas de Joseph Smith y el Jesús Americano. Desconozco porque el lugar esté bautizado con un nombre en un lenguaje y convención humana; y no sólo eso: en inglés.

La premisa del capítulo no es abordada de manera seria; quiero decir, no se argumenta a favor de “el ser humano no es solo cuerpo físico”. Otro problema con la argumentación es lo ambiguo del vocabulario. Ejemplo: la palabra “energía”, en un contexto científico, corresponde a una cantidad escalar definida matemáticamente como: la integral del producto escalar entre 2 vectores (fuerza y el diferencial del vector distancia). No tiene nada que ver con entes conscientes, ni con la salud humana, ni con nuestros intereses y emociones. ¡Es un simple número!

La definición del glosario del libro: “Energía: Es el complemento de la conciencia. Toda conciencia lleva consigo un impacto dinámico de energía, una radiación, o una expresión natural de sí misma. Del mismo modo, todas las formas de energía contienen una conciencia que las define. ”

Lenguaje poco preciso. “Radiación” es otro fenómeno físico que nada tiene que ver con esto de lo que habla Martín.

Capítulo 3: La vida, los sueños y la muerte

No creo en vidas pasadas; tampoco en “el alma”. La idea de alma es complicada y me temo que, filosóficamente, carezco de las herramientas para discutirlo. Sin embargo, puedo aportar mi punto de vista en otra área: ciencias naturales. El cerebro humano es un conglomerado de tejidos altamente especializados e increíblemente empacados. El cerebro ha ido evolucionando de manera gradual y es por esto que conservamos muchísimos patrones de conducta instintivos (o de fábrica); herencia de nuestros antecesores en el continuo evolutivo. Un detalle difícil de obviar es que el cerebro no se detecta a sí mismo como tal. Nosotros nos encargamos de estudiarlo y establecer un método para abstraerlo: completamente arbitrario y no único (es por eso que sabemos de su existencia).

No hay nada mágico acerca del cerebro en muchos sentidos. Y el más importante es que es el órgano encargado de recolectar e interpretar datos de todos los distintos sensores de los que disponemos: ojos, tacto, gusto, audición y una cantidad inimaginable de sensores motores a los que no tenemos acceso consciente. Ver esta entrada para otra discusión relacionada.

“En la vida física sólo ves lo que quieres ver; de todo el campo disponible de la realidad percibes ciertos datos que seleccionas cuidadosamente de acuerdo a los conceptos que tengas de la misma.” Esto es un error. Insisto, la selección y proceso de datos ocurre dentro del cerebro, y no tenemos acceso consciente a todo. Nuestra cultura y formación solo afecta nuestras decisiones ejecutivas. Ejemplos: tenemos la capacidad innata de aprender el idioma del lugar donde nacemos y podemos experimentar placer sexual en cualquier situación geográfica o cultural. Somos changos primero, “sapiens sapiens” es sólo un posfijo.

Capítulo 4: Hipnosis colectiva y autosugestión

Este capítulo no renueva el estilo de los anteriores. Se alude a un creador o ente alpha, nada diferente del dios sol de las diferentes culturas humanas. La excepción es que esta versión del dios helios viene formulada en lenguaje New Age. Pero es la misma cantaleta ancestral donde un ente cósmico antropofílico le dice al ser humano como vivir. ¡Qué ego tan enorme! No somos especiales, no me canso de decirlo.

“Tu cuerpo es luz, aunque está vibrando en una frecuencia más lenta que la luz, por eso densificó en materia.” Me temo que no, a menos que sea una metáfora. Frecuencia y lento/rápido son palabras que no van juntas en un contexto científico. Para éste punto estoy plenamente convencido de que el autor del texto no tiene nociones elementales de física. Lo cual no es reprochable para un no-científico; pero sí para alguien que escribe “tratado de física cuántica” en la portada de su libro.

“Hacer milagros no es exclusivo de los santos. Es simple, mira, sólo tienes que entender que, mi-lagro quiere decir: mi logro. Eso es, ‘tu logro’.”

Me-largo. No tengo nada positivo que agregar a esta parte del texto. Esto es pseudo-ciencia pura y tomada del manual.



Lo que el gobierno no quiere que sepas: ¿Cómo murieron los dinosaurios? Después de que los dinosaurios de comieron todo lo que había en la Tierra, excavaron profundo para buscar más comida. Por desgracia, ellos quedaron atrapados en los agujeros y es por eso que hoy encontramos sus esqueletos bajo tierra.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Otra de cuántica y pseudo-medicina

Está de moda usar las palabras medicina y mecánica cuántica en la misma oración. Ambos son áreas de investigación altamente esotéricas: se requiere de entrenamiento y experiencia práctica para interiorizar su utilidad y rango de aplicabilidad. Collares cuánticos, piedras 'energizadas', auras e imanes curativos son algunos de los disparates que han llegado al mercado; cortesía de gente que abusa del lenguaje científico para confundir a uno que otro incauto.

No me gusta ir al médico. He sido víctima de mal praxis (un dolorosísimo abceso por una mala inyección) y también me han cobrado fortunas por hacerme esperar y dirigirme 3 palabras. George Carlin decía que la medicina es adivinanza en bata blanca. Aún así... prefiero ir al médico científico que pasar 45 minutos de consulta personalizada con un homeópata.

En esta breve entrada, quisiera mencionar algunos puntos referentes a la medicina alternativa que dice derivarse de la teoría cuántica.

La Física, al igual que las demás ciencias, está organizada por áreas de estudio. Todas se apegan a un mismo mecanismo: el método científico hipotético-deductivo. No es una receta con pasos específicos, ni un dogma antiguo. Es una forma de pensar que se ha ido desarrollando desde que nos bajamos de los árboles. En el caso de la física, el objeto de estudio es el universo completo. Las especializaciones se dan cuando se estudian fenómenos en particular. Ejemplos: mecánica, electromagnetismo, relatividad general.

Todos los fenómenos ocurren a diferentes escalas; y por lo general, cuando los físicos experimentales expanden el rango de observación y descubren nuevos fenómenos, el teórico sale al ataque con grafito y papel (generando nuevo conocimiento o bien, reformulando algo ya existente).

La mecánica cuántica es una de estas consecuencias de agrandar el rango de fenómenos observables. Allá por los 1900's se hicieron una serie de experimentos que dieron lugar a los trabajos que echaron a andar la teoría atómica. Cuántica es una palabra que hace referencia a la forma en que la energía (la capacidad de realizar determinado trabajo) viene cuantificada en diminutos paquetitos, llamados cuantos. Es una descripción muy (pero muy) matemática de la naturaleza; en particular: el como interactúan las partículas sub-atómicas a una escala a la que no tenemos acceso con nuestro sentidos.

La mecánica clásica (de las clases de la maestra Lupita en la prepa) es también una descripción matemática de la naturaleza. Mucho más simple y suficiente para el rango de observación del que se disponía cuando se creó. Estas descripciones tienen un rango de aplicabilidad muy claro y estudiado. No hay nada nuevo bajo el sol, en ese sentido.

¿Dondé está la medicina newtoniana? ¿Porque la mecánica claśica no es llamativa para la charlatanería? El vocabulario y, posiblemente, el hecho de que la gente sabe un par de cosas al respecto.

La ciencia posee su propio lenguaje y el conocimiento científico se expresa de esta manera. Se debe poder transmitir a otras personas sin necesidad de traducciones o interpretaciones. Debe ser claro y preciso.

Cuando un charlatán (aunque también los hay versados, como este cuate) utiliza este lenguaje confunde a la gente; puesto que uno tiende a traducir a lenguaje coloquial. Nada diferente de las atrocidades que dejan escapar por sus cavidades bucales algunos políticos. Palabras como: energía, vibración, movimiento, velocidad, rapidez y campo tienen sus respectivas definiciones formales dentro de la ciencia. En lenguaje charlatán, puede ser cualquier cosa. Algunos ejemplos chistosos (para mi):

Propuesta para un escudo védico de protección contra la guerra y el terrorismo.
Lesiones del campo energético.
La pseudo-ciencia con el nombre más simpático.*
Mezclando chiles con helado de vainilla

De este último sitio y como ejemplo aleatorio:

“Los equipos generan un campo de ondas electromagnéticas de baja frecuencia que penetran la masa orgánica, interactuando de esta manera con los procesos celulares del organismo.”

¿Sí? De entrada no existe tal cosa como un campo de ondas electromagnéticas. Lo correcto es hablar de oscilaciones en un campo eléctrico (que nosotros abstraemos como ondas). En particular, las ondas electromagnéticas de baja frecuencia (como la radio, microondas y muchos más) son demasiado grandes (longitudes de onda) para interactuar con nuestras células y establecer algún tipo de control remoto. Cuando mucho, podríamos salir un poquitín quemados si las longitudes de onda son proporcionales al tamaño de una molécula de agua, y sobretodo, si la intensidad del campo es lo suficientemente grande (meter la cabeza en un microondas no es una buena idea).

*Debo agregar que es de los pocos sitios con mensajes honestos: “Advertencia: No pretendemos en ningún caso suplir el consejo del profesional de la salud. Si el lector padece alguna enfermedad deberá consultar a su médico.” Bien por ellos.

No tengo nada en contra de las personas que optan por un “área de investigación” dentro la medicina alternativa. Es sólo que están jugando con la salud y la paciencia de gente con problemas reales y serios. Tampoco quiero decir que la medicina científica es la panacea: simplemente es la mejor opción de la que disponemos. Hasta ahora hemos cosechado buenos logros: vacunas (malaria, polio, dengue, influenza), se triplicó la expectativa de vida, prótesis y adaptaciones físicas impresionantes, teoría de los gérmenes, transplantes de órganos e una innumerable cantidad de avances en áreas previamente inaccesibles como la neurología. Nada mal para un par de cientos de años.

Segunda imagen tomada desvergonzadamente y sin permiso de: http://pacojonnes.wordpress.com/2007/07/21/mecanica-cuantica/

EDIT 12/15: Se me había pasado un link.

lunes, 15 de febrero de 2010

Bioelectrografía: al servicio de la medicina alternativa

¡Qué bonito es cuando le llegan a uno las cosas por sorpresa! Una amiga me invitó a la presentación, parafraseando, “de una máquina que sirve para diagnosticar enfermedades”. Me mostró la publicidad del evento y como buen nerdo, procedí a leer en que consiste esto de la Bioelectrografía. Según el sitio del inventor, este equipo está diseñado para asistir a terapias como la Homeopatía y la Acuputura en la detección de enfermedades. Mis alarmas comenzaron a sonar.

La máquina en cuestión se llama: Bioelectrógrafo TRS 2K. La presentación estuvo a cargo de Raúl Torres (RT), el creador de este equipo y su técnica.


No pude deducir nada de las especificaciones técnicas. Se refieren a cosas irrelevantes para la función que dice cumplir el equipo. Aquí una foto del laboratorio creador. Supongo que para que entendamos que es un chingonazo de la electrónica.*


*Esta sospecha fue desmentida por RT: “Un ingeniero fabrica el equipo. Yo solo capturo las imágenes.” Que aburrido esto de las falacias de autoridad. ¿Qué intentará probar RT? ¿Impresionar a un público acrítico?

No hay más información respecto al equipo en ese sitio. Pero si referencias a algunos libros como: Universo Cuántico, Diagnóstico Cuántico y Adelgazar sin Sacrificios; autoría de Raúl Torres.

Llegué a su plática buscando el rigor científico que dice profesar y me dí contra un muro. Mis preguntas no fueron las únicas que le incomodaron y su actitud me decepcionó. Todas las preguntas fueron a tiempo y respetuosas; desgraciadamente sin respuesta. No tengo interés de dañar la imagen de Raúl Torres. Tampoco me pagan por escribir esto. Lo hago porque me gusta saber como funcionan las cosas. Me gusta equivocarme y ser corregido; es una magnífica forma de aprender. Juzguen ustedes, mi adicción a la realidad me nubla la mirada.

Bioelectrografía

La plática arrancó con una breve reseña personal y unas definiciones cuestionables acerca del universo y sus componentes. Los términos usuales volaban entre las sillas y oídos atentos: cuántico, energía, campos, holística y bioenergético. Una serie de afirmaciones vacías e incoherentes que sonaban lo suficientemente científicas como para impresionar. El material que presentó carece de sustento teórico más allá de evidencia anecdotal.

Ejemplo de afirmación sin fundamento:


Este diagrama, tomado del sitio de Torres, ilustra la conexión que él establece entre las emociones y la mecánica cuántica. Cabe mencionar que el diagrama que Torres utilizó en la presentación era más elaborado y venía acompañado de su explicación verbal. La explicación es el clásico discurso de que el cuerpo viene equipado con señas acerca de nuestra salud que la medicina científica insiste en ignorar. ¿Qué tiene que ver esto con la física? A lo mejor de mi memoria y mis notas, escribo esto unas horas después de la charla.

Una viñeta que contenía el texto: “Alma | Supercuerdas” me hizo poner cara de pregunta, a lo que Torres amablemente contestó cediéndome la palabra:

JRPB- “Usted alude a que uno de los intereses de la Física moderna es unificar relatividad general y mecánica cuántica. Ambas son descripciones de la naturaleza. ¿Podría elaborar respecto a la conexión que usted hace con la salud humana?”

RT- “Gracias por tu pregunta. Estoy por llegar a esa explicación en las próximas slides”

JRPB- “Magnífico, disculpe la interrupción.” Procedo a esperar pacientemente la explicación que nunca llegó. Al final de la charla volví a preguntarle, esta vez aislados de la “presión del público”. Más adelante les cuento.

La plática siguió con otra afirmación que me hizo mucho ruido. La explicación involucra la garganta humana y un objeto teórico astrofísico conocido como puente Einsten-Rosen. En esta sección no tuve nada que preguntar porque el sustento teórico no existe. A Torres se le ocurrió. No tiene porque justificarlo. Mezclar Relatividad General con la salud humana es un total y completo disparate. ¿Dónde está el sustento teórico?

Tanto verbo acerca de vibraciones y energías imposibles de detectar me estaban haciendo perder el interés. Terminando la teoría venían los aparatos. Para mi profunda decepción, el expositor no contaba con una réplica de su equipo.

Antes de la charla, estuve leyendo acerca de la bioelectrografía. Encontré referencias a la versión general de esta epifanía [1][2] y hasta un manual muy chido. No tiene nada de nuevo: Fotografía de Aura. Al menos eso creía.

Cuando RT comenzó a hablar acerca de su cámara. Pregunté si esto estaba relacionado con las Cámaras Kirlian y un efecto electromagnético conocido como efecto corona y su versión popular: el Fuego de San Telmo. Torres aclara: “Esto no está relacionado con las cámaras Kirlian, ni el efecto corona. Mi equipo funciona a la inversa. Posee un microprocesador con instrucciones precisas para recolectar la información que requiero”.

Su explicación fue consistente con su afirmación. El equipo, según lo explicó en un pizarrón, invertía parte del procedimiento de la cámara Kirlian. A ver, a ver... ¿al revés? Primero la original.

Una cámara Kirlian convencional funciona gracias a un diferencial de voltaje a corta distancia. Utiliza altos voltajes y bajas corrientes. No te mata, pero te puede dar un buen toque. Es necesaria una placa conductora que reciba una breve descarga eléctrica, papel fotográfico y una mano víctima. La descarga eléctrica fluye de la placa, a través del papel fotográfico y se disipa en nuestros dedos y el aire que les rodea. Esta parcial conducción de electricidad (producto de nuestro cuerpo y la humedad que la piel posea) deja su huella en el papel fotográfico.

Foto tomada con una cámara Kirlian. ¿Bonita no? La versión de Torres dice capturar fotones y electrones provenientes de nuestro cuerpo. Es decir, “la energía” fluye del cuerpo al papel fotográfico, no de la placa conductora al papel. Probablemente en el planeta Torres los electrones vayan en reversa, pero aquí la corriente eléctrica va de un potencial mayor a uno menor. Y otra cosa, ¿Fotones emitidos por nuestro cuerpo capturados por papel fotográfico común y corriente? No, no, no. Sí brillamos, pero no en un frecuencia que un papel fotográfico comercial pueda detectar. Torres fue rápido para decir que la ciencia moderna niega este hecho (que nuestros cuerpos 'brillan') y pasó a contradecirse cuando cité a Planck y los primeros estudios acerca de la emisión de energía como función de la temperatura. Me dio la razón. ¡Qué absurdo!

Mostró sus imágenes y algunas de sus deducciones. Sus imágenes son indistinguibles de una cámara Kirlian. Torres dice tener bien identificado las formas típicas que acompañan ciertas enfermedades y que todas las “señales” relevantes a la salud llegan a los dedos desde el cerebro. Pregunté por un estudio estadístico y me contestó que lo avalan sus 30 años de experiencia; que en una universidad argentina le negaron la atención para investigar. Solo fui testigo de un grave caso de pareidolia.

RT mostró imágenes Kírlicas de los dedos de una mujer que tuvo un aborto. Según señalaba, la forma del feto se manifestaba en la “emisión energética” de su madre, indicando el inminente problema. Si queremos saber, puntualmente, que enfermedades es posible detectar con el Bioelectrógrafo TRS 2K, pues... hay que pagar el curso. La técnica está basada en la experiencia de RT, no existe un gramo de evidencia estadística para sustentar la relación imagen-trastorno. Creo que no fui el único poco impresionado por este bukkake mental. Una de las preguntas de una asistente:

-”¿Qué pasa si queremos diagnosticar a un paciente manco o que no tenga todos sus dedos?”

La respuesta fue un jugosa naranja de confusión.

- “Bueno, se pone un poco difícil. Solo he diagnosticado a pacientes con sus extremidades completas. Es posible tomar información de otras partes del cuerpo; sin embargo, todo la información relevante llega a los dedos. Si tienen hasta la 3ra falange, es posible diagnosticarles.”

Buena pregunta cortesía de otra asistente:

- “¿En que se fundamenta este modelo de salud y los dedos? ¿Alguna práctica tradicional de otra cultura?”

Torres - “No, yo desarrollé esta técnica por medio de casuísitica en los 80's”.

De aquí en adelante siguieron reiteraciones del mismo verbo pseudo-científico carente de valor práctico. Guardé mis preguntas sin contestar para el final, otorgando el beneficio de la duda: tal vez no venía preparado para contestar todas las preguntas. Yo no le asigné super-poderes científicos. De su página:

“Raúl Torres es Técnico en electroencefalografía, capacitado en Física Cuántica, Homeopatía, Bioenergoterapia y en otras técnicas afines. Lleva más de tres décadas dedicadas a la investigación. En el año 2000 desarrollo un método de diagnostico-pronostico de Bioelectrografía. Ha presentado sus trabajos en diversos talleres, congresos y universidades; hasta la fecha es autor de tres libros y están en proceso tres mas donde da a conocer sus hallazgos.”

Terminada la charla, le pedí respetuosamente unos minutos para terminar con mis preguntas. Le caí con lo mismo. La pregunta que había evitado inicialmente:

JRPB- ¿Cómo conecta usted la salud humana con estas descripciones de la naturaleza?

Su respuesta fue un discurso por las ramas que incluía la típica sobreinterpretación deepakchopraesca de la dualidad de la materia. Le escuché y para hacer más clara mi pregunta, le pedí que mostrara la diapositiva con las afirmaciones en cuestión.

RT- No creo que haga falta. Deberías leer mi libro: Universo Cuántico. Ahí encontrarás las respuestas a las preguntas que me haces.

JRPB-¿Cómo pretende que le compre un libro si no puede responder en persona? Si me regala una copia, con todo gusto la leo y continúo la plática por correo.

RT dándome la espalda- ¿Y tú por que crees que debo regalar mi trabajo?

Todo lo que quería saber. No puedo entender eso de ponerle precio al conocimiento.

Nos leemos.