martes, 17 de noviembre de 2009

De cuentos y cuantos homeopáticos

Muchas gracias a Lalo por el excelentísimo banner que donó. Congarats, my friend, ¡Gracias!

Una característica admirable del negocio charlatán es su habilidad para adaptarse y cambiar de nombre. A gusto del cliente, total, estamos tras su dinero. Las hay en todas las categorías y con minúsculas alteraciones para evitar competencias con otros charlatanes; la alineación de chakras y alineación cuántica, por ejemplo. Una que no conocía es la variedad que mezcla la homeopatía con la mecánica cuántica, con la segunda explicando y fundamentando la primera.

La física moderna está sentada en 2 teorías gigantescas, en lo que a la naturaleza y su funcionamiento respecta: mecánica cuántica y relatividad. Tremendos mitos existen alrededor de estos 2 aglomerados de teorías científicas; se pueden considerar bastante esotéricas desde una perspectiva de educación informal. Es decir, ambas áreas requieren riguroso entrenamiento científico para que a alguien se le pueda considerar experto en la materia. Richard Feynman decía que quien crea entender la mecánica cuántica es porque no entiende la mecánica cuántica; sin embargo, esto no está relacionado a las complicaciones y ramificaciones matemáticas de un problema de mecánica de partículas. De la misma forma que podemos manejar un automóvil sin ser expertos en motores a explosión, podemos tener nociones claras de lo que estas teorías proponen acerca del universo.

La homepatía es lo que es, eso no estará en discusión el día de hoy. Este tema fue sugerido por a friend of ours (Ninjatalos); aquí está la información que amablemente nos envió:

“Erwin Schroedinger fue uno de los creadores de la mecánica cuántica, siendo muy conocida su paradoja del gato, de acuerdo con su teoría un gato puede estar en un estado indeterminado, vivo y muerto simultáneamente.[1] En el momento de la observación se obtiene el estado real.

Se puede aplicar este principio a la "medicina" homeopática Se toma el caso de una disolución homeopática de una sola molécula en N frascos de disolvente, la mecánica cuántica indica que la molécula no está en ningún recipiente dado, hasta que se hace una observación.

La energía esperada para cada frasco lleno de producto homeopático, y por lo tanto también cuando la ha tomado el paciente, se incrementa con la molécula de la energía dividida entre el número de frascos, siempre que el paciente o los frascos no sean observados. Sin embargo ninguno de estos efectos debería de ser observado, pues se colapsaría la función de onda en un estado determinado, cancelándose la naturaleza cuántica del tratamiento.[2]

Existe un gran riesgo en la observación del paciente, y especialmente de aquellos estados cuánticos relacionados con la dolencia, de que provoque un colapso de la función de onda, la cual podría destruir los efectos beneficiosos del tratamiento. Por lo tanto el médico no ha de tener contacto posterior con el enfermo.[3] Lo que no está claro es si la observación consciente del paciente por parte del médico, antes del tratamiento, puede provocar también un colapso en su función de onda.”


Hace poco más de 100 años, y gracias a las obervaciones y matemáticas de Max Planck y Albert Einstein, como parte aguas, se comienza a trabajar en lo que hoy se conoce como: Mécánica Cuántica. Planck, buscando explicar la manera en la que un cuerpo irradia su energía, encontró que para conectar las matemáticas con los resultados experimentales se debía organizar la energía en pequeños paquetes discretos llamados cuantos. Un cuanto es el bloque individual de energía que contiene un fotón. Algo así como pequeñas bolitas de plasma saliendo del brazo robótico de Mega-Man. Esta forma de abstraer el fenómeno físico de la radiación electromagnética, dio pie a otras teorías que poco a poco fueron abriendo puertas con nuevas preguntas y observaciones de características desconocidas acerca del universo.

[1] “Erwin Schroedinger fue uno de los creadores de la mecánica cuántica, […] de acuerdo con su teoría un gato puede estar en un estado indeterminado, vivo y muerto simultáneamente.”

Erwin Schrödinger, brillante físico austriaco, recurrió a un gedankenexperiment para debatir una carácteristica básica de la mecánica cuántica: la incertidumbre. La otra silla del debate estaba ocupada por Einstein y su disgusto por el recurso de la probabilidad como ley natural. Dios no juega a los dados, se quejaba Einstein. Grosso modo, el experimento consta de una caja, un gato, un contador Geiger, un poco de cualquier elemento radioactivo y una pequeña botella de gas venenoso. Si alguno de los átomos de la sustancia radioactiva decae (convirtiendose en un elemento más ligero y liberando energía en forma de radiación alpha y beta en el proceso), el contador Geiger lo detectará y activará el mecanismo de la botella de gas, liberándolo y matando al inocuo felino. La mecánica cuántica aporta la probabilidad de que el átomo radioactivo decaiga y sea detectado por el contador. ¿Podemos conocer con certeza el resultado del experimento sin abrir la caja, disponiendo solo de una probabilidad? ¿Gato muerto o vivo? Los reyes del marketing espiritual, como Deepak Chopra, interpretan esto como una dualidad filósofica entre estado y causa-efecto; escribiendo libros que “explican” como el gato está vivo y muerto a la vez. La realidad es que el gato es irrelevante para el punto que el Sr. Schrödinger quería ilustrar. Poniéndolo de otra manera, si me compro un boleto de lotería, conozco la probabilidad de ganar a pesar de que no sabré con certeza hasta el día del sorteo. ¿Implica esta probabilidad que yo me gané la lotería al mismo tiempo que no me la gané? Claro que no. La incertidumbre cuántica se hace borrosa a medida que se aglomeran las partículas y los sistemas crecen en formas más complejas (como un ser humano o un gato en una caja, por ejemplo).

En mecánica clásica (Newton, Galileo, et. al), las interacciones son bastante directas. Si una canica choca con otra, podemos predecir con lujo de detalles las trayectorias de ambas canicas. En el mundo microscópico las cosas no son tan obvias. Existe un efecto, el porque de la notoriedad de la probabilidad en el mundo cuántico, que limita la cantidad de información que podemos obtener acerca de un sistema de partículas. Las cantidades se presentan en pares (cantidad de movimiento y posición, por ejemplo) y esto es sustentado por obervación y experimentación más que por especulación teórica. La materia, en sus componentes más básicos presenta comportamientos o mecánicas distintas a lo que estamos acostumbrados. ¿Por qué es así la naturaleza? No lo sabemos, por lo pronto, lo mejor que podemos haces es obervar y aprender.

Analogías ruidosas

La ciencia se escribe en el lenguaje de las matemáticas. En ocasiones, nuestros idiomas son insuficientes para abstraer conceptos numéricos y pintarlos de una manera intuitiva. Es aquí donde el científico debe recurrir a analogías y artilugios lingüisticos para condensar y transmitir sus ideas de manera entendible para una mayoría no-científica. Toda analogía debe ser imperfecta por definición, presentando oportunidades de interpretaciones alternativas, no necesariamente concordantes con la intención original del investigador. Diferente será la apreciación de un especialista en geometría a la opinión de un poeta sobre este cuadro.

“El universo es un lugar bastante frío, somos nosotros quienes invertimos nuestros sentimientos en él.” - Woody Allen. La naturaleza no conoce de política y la mecánica cuántica no cura el cáncer, lo lamentamos.

[2] “[...]ninguno de estos efectos debería de ser observado, pues se colapsaría la función de onda en un estado determinado, cancelándose la naturaleza cuántica del tratamiento.”

La función de onda es una herramienta matemática que describe la probabilidad de encontrar uno u otro estado en un átomo al momento de hacer una observación. Matemáticamente, un átomo puede estar en cualquier estado descrito por su función de onda y su correspondiente probabilidad. Al hacer una medición u observación, se dice que la función de onda colapsa, o en otras palabras, la probabililidad se cuaja en un solo estado. La probabilidad de ganarme la lotería se volvió un estado definido el día del sorteo. La homeopatía cuántica dice que todas las bondades del fluido homepático deben actuar sin ser observadas, de otro modo, se echa a perder la efectividad.

Nuevamente, se malinterpreta una buena analogía de lo que realmente ocurre en el mundo sub-atómico. Un evento cuántico no necesita ser obervado para ocurrir, simplemente no sabríamos cual de todos ocurrió sin hacer la medición/observación.

Una ramificación filósofica, en parte impulsada por una mala-interpretación del concepto de función de onda, es la noción de que existe una conciencia universal a la que los humanos tenemos acceso. Una forma alternativa a la retórica del huevo y la gallina. ¿Quién, oh quién, llegó primero? La premisa es la pregunta de ¿Quién observaba los átomos antes que nostros? ¿Quién causaba que su función de onda colapsara? ¿Existe una conciencia universal ajena pero accesible a la humana? La respuesta es sencilla y el Dr. Steven Novella lo describe de impecable forma en su blog:

“Si no vemos la Luna, desaparece. En este mundo, solo un acto de observación puede darle forma y figura a la realidad. Increible, hasta su perro puede provocarlo.” - Deepak Chopra hablando acerca del colapso de la función de onda.

Chopra está doblemente equivocado. La conciencia [observación] no es lo que hace que la función de onda colapse. Los efectos cuánticos no aplican a sistemas macroscópicos, como la luna o un perro. El grado en el que la materia está dispersa como una onda, está relacionada con su velocidad y cantidad de masa. La ecuación de 'de Broglie' (λ = h/mv), donde λ es la longitud de onda, h es la constante de Planck, m es masa y v es velocidad. Lo que esto significa es que conforme nuestro tamaño aumenta, la longitud de onda cuántica decrece hasta ser insignificante. Nosotros no nos comportamos como objetos cuánticos por esta razón, sino como objetos en un sistema clásico.


[3] “Por lo tanto el médico no ha de tener contacto posterior con el enfermo.”

Esto no está relacionado con la mecánica cuántica. Subrayado para ilustrar que los charlatanes siempre terminan por sacar el cobre a pulir. No me contactes después del tratamiento, amigo paciente, tu función de onda colapsará y el tratamiento fallará sin duda.

No hace falta ser un físico atómico

Sin entrenamiento matemático y teórico, la mecánica cuántica, como muchas otras disciplinas de la ciencia, no es fácil de absorber. Enfatizo que la teoría cuántica es un aglomerado de más teorías que explican las interacciones de las partículas en un contexto sub-atómico; abandonar esa escala o tamaño implica considerar otras variables y leyes. Nosotros experimentamos y entendemos el universo a través de nuestros sentidos, emociones y herramientas intelectuales como la ciencia. La realidad física y la realidad emocional son 2 magisterios separados que no requieren de una relación entrelazada para poder ser partícipe de ambas. Creo que más allá de señalar a Quientengalarazon, debemos buscar la claridad mental necesaria para diferenciar y no mezclar la naturaleza con nuestras emociones y construcciones mentales. ¿Que es más importante? ¿Conocer la causa o disfrutar el efecto? La importancia que se le asigne a cada uno es irrelevante para el universo como un todo, pero determinante para uno como individuo. La ciencia no es el único camino para tener una vida armoniosa con el universo... de hecho, la ciencia no tiene nada que ver con lo que nosotros sintamos o queramos pensar. Mezclar la espiritualidad con la ciencia es como jugar ping-pong bajo el agua.

ALL YOUR QUANTUM STATES ARE BELONG TO US! THIS DOES NOT COMPUTE.

1 comentario:

  1. Que chingona entrada!! te quedo muy bien gracias por escribir sobre el tema, haber si luego puedes escribir por ahi de los otros temas que venian en los links que te mande que tambien son cosas misticas supuestamente explicadas por la física cuantica.

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